miércoles, 4 de marzo de 2026

LA CENTRAL ELÉCTRICA DE SANTA FE.

 UNA EXCURSIÓN. LA CENTRAL ELÉCTRICA DE SANTA FE.

PUBLICACIÓN: DIARIO DE LA MAÑANA. (Almería) CIENCIA Nº 4.911 Mayo 1920
Una excursión.  Por Fernando Salvador Estrella.
La central eléctrica de Santa Fe (Se refiere al municipio almeriense de Santa Fe de Mondújar).

     Para esa inmensa mayoría de los Almerienses que proclaman que aquí no existe nada que pueda ser objeto de atención ni motivo para enorgullecer al país, escribo estas impresiones recogidas en una rápida visita que he tenido la fortuna de hacer a la Central eléctrica de Santa Fe, en los ferrocarriles del Sur de España, cariñosamente invitado por el Director Técnico de la citada central y unos cuantos buenos amigos.

     Son éstos don Pedro Peral(s), el mago de la fuerza, de la luz y de la Poesía, Director técnico de aquel Paraíso encantado; un antiguo empleado de los Ferrocarriles del Sur; un joven que goza de grandes simpatías en la ciudad; un farmacéutico, y un empleado del Ayuntamiento.

     Y con estos amigos, en un desvencijado coche de tercera en el cual ¡cómo no! iba apretujado como los demás el susodicho ferroviario, llegué una de estas últimas tardes al punto de destino donde nos esperaba don Pedro Peral(s) y otra persona digna de ser presentada a nuestros lectores.
     Lámase este nuevo personaje don Juan Puerta, que es en aquella esplendida nave titulada Central Eléctrica de Santa Fe, el segundo de a bordo, el brazo que ejecuta, la persona en suma a cuya pericia y vigilancia están encomendadas las múltiples operaciones de la inmensa instalación eléctrica.

     Al pasar el soberbio puente, tomamos la vereda que conduce a la fábrica y una vez en el fondo del río (Andarax), caminando un poco aguas arriba, llegamos a un jardín situado ante el postigo del hermoso edificio.
     Confieso que desde que salí de mi casa sentía verdaderas ansias por contemplar a todo placer el funcionamiento de esa misteriosa máquina, que no siendo más que un trozo de hierro y un carrete de hilo de cobre, le prestáis fuerza y os devuelve luz; pero perdóneseme la herejía de declarar también que la impresión que me produjo el delicioso jardín, borró en mí toda idea de Ciencia.
     Y fue que de repente se sintió mi alma inundada de Poesía y mis ojos no alcanzaban a comprender tanta belleza.

     Me veía envuelto por rosas, por millares y millares de rosas de variados colores, todas ellas espléndidas, fragantes, rosas desconocidas para mí, rosas de tan delicado perfume que prestaban al ambiente un olor de gloria.
     Buscaba el misterio de la ciencia y encontré el misterio de la poesía que es la belleza, que es Dios.
     La mano, siempre amiga de don Pedro Peral(s) me sacó de aquella contemplación para que un fotógrafo nos hiciera un grupo ante aquel marco de rosas.


     Pasamos a la fábrica donde ya habían empezado a funcionar las máquinas. En el primer departamento me dice el señor Peral(s).
- Este es el lugar más sucio de la fábrica. Y nos da detalles de aquellas inmensas calderas para cuya alimentación se necesitan diez toneladas de carbón cada noche.


     Allí me convenzo de que no me será posible hacer la crónica detallada de esta complicada instalación, primero por mi falta de conocimientos científicos en el asunto y segundo, porque no es posible retener en la memoria las palabras técnicas que el señor Peral(s) emplea en la descripción de cada máquina o aparato.
     Mas salga como saliere, continuo confiado en que la indulgencia del lector complaciente disculpará mi insuficiencia en premio a mi buen deseo.

     Es verdaderamente grandioso el salón del enorme alternador que funciona acoplado a poderosos cilindros.
     El cuadro de distribución, espléndido y reluciente, es una verdadera maravilla digna de ser admirada, como así mismo lo es lo que pudiéramos llamar trastienda de este cuadro, donde todo se ve convenientemente colocado y perfectamente dispuestos los oportunos avisos de "Peligro de muerte" que aterran a algunos de sus amigos, sobre todo al covachuelista Municipal, que se niega rotundamente a entrar en esta habitación.

     En todas aquellas máquinas, en los hilos y tuberías de conducción, en los aisladores y hasta en los más insignificantes aparatos auxiliares, nótase claramente la inteligencia y buen gusto de los directores de la fábrica. Las bombillas eléctricas cuya potencia luminosa no deja distinguir los filamentos de la lámpara, ponen de relieve, hasta en el último rincón del edificio, la justa fama de que goza el señor Puerta como pulcro y curioso hasta la exageración.

     ... tubo de hierro que tiene tres metros de diámetro interior y 21 de profundidad en el cual va dispuesta ingeniosamente una escalera desde el brocal hasta el fondo, y manifesté a Peral(s) la estrañeza que me causaba su insignificante coste ante la importancia de la obra. El amigo Puerta aseveró lo dicho y tuve que renunciar a mis dudas.
     El farmacéutico quiso sin duda explorar las profundidades de la tierra y se aventuró por la escalera seguido del Munícipe.


     Aunque pareciese de día, era ya entrada la noche cuando llegábamos a la bahía o estanque que sirve para el enfriamiento del agua de las calderas y de cuya operación ha sacado el ingeniero director un bellísimo recreo digno del hermoso e inmediato jardín.
     (Tramo del recorte de prensa que aparece deteriorado y que me ha sido imposible rehacer)
     Fue una      sa ba   tar     cuyos          tos y sutiles hilillos       elevan en arco y van            diminutas gotas sobre     cristalina; unos muros que         dan siempre tapizados de         en el centro del pequeño lago un lindo kiosko de hierro que se eleva sobre cuatro columnas y tiene su acceso por un ligero puentecillo de madera.
     Por este medio, hemos conseguido que el enfriamiento del agua sea casi instantánea - dice Peral(s) refiriéndose a los finísimos saltadores -, y en cuanto al kiosko, le proyecté como jaula para pavos reales, pero luego los amigos han decidido destinarle a comedor.

    Apoyado en la barandilla del lindo kiosko contemplaba el tapiz de geraneos que a mi vista se ofrecía, mientras preparaban la mesa para la cena, cuando de pronto experimenté la sensación de algo grande y emocionante.
    Los rosales habíanse iluminado súbitamente; las rosas parecían flores de luz. Yo recuerdo haber visto algo parecido en la Alhambra Granadina, pero desde luego allí no había tanta luz ni tantas rosas.
     Los amigos acogieron la sorpresa con exclamaciones de admiración, conviniendo conmigo en llamar a Peral(s) desde aquel momento, el Brujo de Santa Fe.

     Supongo al lector curioso esperando como digna contera de esta deliciosa velada, la descripción de una cena, en la cual entre manjares y espumosos vinos, surgiesen las obligadas espansiones de alegría o elocuencias de discursos; pero la sinceridad me obliga a consignar que "por fas o por nefás", fue una cena apacible, casi patriarcal.
     El vino, que es el alma de la alegría en estos festines, permanecía estacionado en los vasos. No parecía sino que, después de haber bebido tanta hermosura por los ojos, el paladar negábase a gustar otra bebida.

     Mas en realidad de verdad, no podía esperarse otra cosa de tan pacíficos visitantes. Quién declárese eminentemente vegetariano, quién completamente abstemio, y todos nos mantuvimos en el justo medio de una cena reparadora.

    Un silbido lejano anuncia la hora del regreso, pues nos proponemos bajar hasta Gador en los tractores. Al pasar uno de estos el puente, ilumina ...

     ... zamos. Fue una bala perdida, un revolucionario, un puntal para elevar reputaciones. Era alto, delgado, nervioso, ahora le veo grueso y cachazado -¿A qué se debe esta transformación - le pregunto - El obrero sonríe, y el señor Puerta me contesta.
     Al trabajo; llegó aquí hace diez años como un desengañado de la vida, le tomé por mi cuenta y a pesar de que alguna vez tuve que apagarle sus tufos de renovador callejero con algo más que razones, trabajó y continua trabajando como un buen obrero.

     Llegamos al departamento de la fábrica donde se encuentra instalada la resistencia, de la que había oído hablar con gran elogio como invento exclusivo del señor Peral(s).
     - He aquí el lugar de la fábrica que más estimo, me dice - porque ese sencillo aparato que ven ustedes es la satisfacción más grande de mi vida y al que debo la dirección de esta fábrica.
     - Yo he oído - le contesté - que cuando la Compañía se propuso electrificar esta estación, para evitar el enorme desgaste que en el material móvil le ocasionaban esas fuertes pendientes, tropezaron los ingenieros con el problema de encontrar una tan poderosa resistencia capaz de regularizar la marcha de un solo motor. Que vinieron ingenieros de Inglaterra y de Alemania a estudiar el asunto y tampoco encontraron solución al problema hasta que llegó usted que resolvió la cuestión con el invento de ese aparato.
     Peral(s) se ruboriza como una criatura y me contesta:
     - ¡Oh, no tanto! ¡no tanto!
     - Se dice además en Almería - continuo diciendo - que ha recibido usted ventajosas proposiciones de casas extranjeras solicitando la posesión de su invento, por el cual le ofrecen cantidades de consideración.
     - No sé, no sé - contesta Peral(s) todavía contrariado.

     Luego me acerco a la resistencia y sufro un desencanto mayúsculo, pues cuando me la figuraba complicadísima y artificiosa, veo con estupor solo tres barras de cobre en situación paralela y casi sumergidas en agua corriente que pasa por grandes cajas de mármol.
     Disimulo mi ignorancia y continuo la visita.

     Una torrecilla que se eleva en un descubierto es el brocal del pozo que suministra el agua a toda la fábrica.
     - Esta humilde obra - dice Peral(s) -sí que me enorgullece, no por la dificultad que haya tenido que vencer para realizarla, sino por el resultado verdaderamente provechoso que de ella hemos obtenido.
     Figúrese usted que antes de que existiese, costaba el agua 500 pesetas ...

... la obscuridad como fantástica antorcha colocada allí por manos invisibles para despedirnos de aquel encantado rincón del río y de un amigo tan cariñoso como Puertas. La hermosa obra de hierro tiene el aspecto de un monstruo gigantesco y reluciente.


     En la estación vemos aún la fecunda labor de la mano de Peral(s) que ha construido, sin el menor gasto, cuatro grandes cuevas que bien pudieran pasar por esplendidos salones de la capital. En ellas están establecidas parte de las oficinas y los enormes almacenes o depósitos de los materiales menudos, cuya clasificación alcanza hasta el número de mil trescientos, según puede verse por las cifras de otras tantas cajas que, adosadas a las paredes las contienen. Los hermosos recintos están intensamente alumbrados y la curiosidad y excelente disposición de lo que pudiéramos llamar estantería son síntomas del buen gusto del autor.

     Subimos por fin al tractor y durante su quieta y regular marcha fue explicándonos Peral(s) el funcionamiento de aquella maravilla, dándonos a conocer en las pendientes el momento en que la máquina producía energía eléctrica que transportaba instantáneamente como auxilio a otro tractor en funciones de trabajo.


     El paso del largo túnel de Santa Fe alumbrado por los potentes focos del tractor me produjo una extraña impresión. Perforado en la roca y sin revestimiento alguno, su bóveda me hacía recordar los infernales subterráneos por donde Dante conduce a Virgilio hasta llegar a la laguna Estigia.

     Llegamos a Gádor y poco más tarde, traqueteados por el infame vagón de tercera clase, volvíamos a la Capital pensando que las horas transcurridas en Santa Fe, son dignas de ser vividas en este mundo.
   Fernando Salvador Estrella. Mayo, 1920.
Las dos primeras fotos pertenecen al archivo fotográfico de Carlos Perals F.
Realiza la entrada Javier Perals.

viernes, 27 de febrero de 2026

LOS ABUELOS

 LOS ABUELOS: EL ABUELO PEDRO.

     Los padres de nuestros padres son nuestros abuelos. Mucho de lo que somos se lo debemos a ellos, pues ellos hicieron por sus hijos lo que después nuestros padres hicieron por nosotros.

Pedro y Dolores con sus seis hijos, no está Dolores hija que falleció con 4 años.

     Yo he oído hablar mucho de mi abuelo Pedro, pero no lo conocí. Era el padre de mi padre, nació en Constantina (Argelia) y era nieto de José Perals, el que fue nombrado Cónsul de España en Argelia.


     Su familia se había mezclado ya con otras familias francesas, recordad que Argelia era colonia francesa desde 1830, y en Argelia, a pesar de la cantidad de españoles que había, se hablaba mayoritariamente francés. Mi abuelo Pedro hablaba correctamente francés y castellano, pero tenía cierto "deje" del habla francesa.

Participantes en el Curso de Ingenieros de Ferrocarriles.

     Siendo muy joven, unos 15 o 17 años, tuvo un accidente con el que se lesionó gravemente una pierna y la única salida que le daban era la amputación de la misma. Como no quería que le cortaran la pierna planeó escaparse a España de polizón en un barco, pero su hermano José le convenció, compraron unos pases y los dos se embarcaron rumbo a España.

     No sé cómo se apañaron para que los atendieran, al parecer conservaban la nacionalidad española aunque los dos hubieran nacido en Argelia, pero el caso es que fue operado y pudo salvar su pierna, de hecho ni siquiera le quedó cojera. Lo más posible es que el lugar de la operación fuera Granada, aunque también cabe la posibilidad que fuera Almería pues los dos se movieron entre estas localidades andaluzas. 
Electrificación trifásica de Gergal a Almería, única en su género en España, dotada de línea aérea simple doble. Archivo de José Antonio Gómez Martínez

     Pasada la convalecencia José quiso regresar a Argelia pero mi abuelo Pedro eligió quedarse en Andalucía y estudiar algo así como una ingeniería industrial para la aplicación de la energía eléctrica. Una energía que en aquellos años empezaba a ser revolucionaria y que venía a sustituir al carbón.

     Mi abuelo se especializó en la construcción, montaje y desarrollo de pequeñas centrales eléctricas (minicentrales) movidas la mayor parte por corrientes de agua, o por carbón, como la de Santa Fe de Mondújar. 
Artículo en el que se cita a Pedro Peral(s).

     En 1911 le encargaron la electrificación de un tramo de la línea de tren entre
Linares y Almería, un tramo de 20 kilómetros entre Gérgal (Almería), situada a una altitud de 763m y Santa Fe de Mondújar (Almería) situada a una altitud de 233m, para vencer una fuerte pendiente donde las máquinas de vapor sufrían mucho y llegaban a pararse, especialmente las que arrastraban vagones de carbón, necesario para muchos hogares y la industria. Aparece como el primer tramo de vía férrea electrificado en España.


Foto de: https://archivo.docutren.com/index.php/electrificacion-del-tramo-de-gergal-a-santa-fe-de-la-linea-de-linares-a-almeria

     Para moverse por la zona de trabajo de la electrificación de la línea mi abuelo pidió que le adaptasen un vehículo de la época para poder desplazarse por la vía. Es el vehículo que aparece en la portada de este blog.


     Mi abuelo tenía fama de socarrón y un humor muy fino. Siempre llevaba el mismo sombrero, bueno, en realidad no era el mismo, pero siempre que se compraba un sombrero era exactamente igual al anterior. Mi abuela le llamaba la atención "Pero Pedro, ¡otra vez el sombrero igual?" A lo que mi abuelo contestaba: Que quieres, que cuando llegue al casino todo el mundo se ponga a decirme "Don Pedro, sombrero nuevo".

     Mi abuelo era también muy aficionado a los toros y cuando se retaba con algún amigo lo hacían para ponerse delante de un toro, que generalmente pagaban ellos mismos, hablaban con el empresario de la plaza y los beneficios se destinaban a la beneficencia. Esta actividad la hacía siempre a escondidas de mi abuela.


     Seguramente hay muchas más historias que contar de él, pero ni él ni mi padre pueden ya contarlas.

Fotos: Archivo fotográfico Carlos Perals.
Texto: Javier Perals.

martes, 24 de febrero de 2026

LOS BISABUELOS

 LOS BISABUELOS.

     Gracias a la labor de investigación de mi padre, a lo curioso que era para apuntarlo todo, y a lo metódico y ordenado para conservar todo lo que recopilaba podemos hoy conocer los nombres de todos sus abuelos. Por desgracia los huecos de fechas de nacimiento, boda y defunción están vacíos.

     También consiguió nombres y apellidos de los abuelos de mi madre, por lo que hemos podido reconstruir cuales eran los 16 apellidos míos y de mis hermanos.
     Por la parte paterna nuestros bisabuelos eran:
- José Perals Garrigot, al parecer nacido en España y que emigró con su familia a Argelía cuando su padre fue nombrado cónsul de España en Argelia. Se casó con:
- María Manín Martinon, hija de unos franceses establecidos en Argelia, al parecer también en Constantina. Juntos tuvieron al menos seis hijos, pero puede ser que fueran más, los cinco primeros en España y el resto en Argelia.

- José Fernández Garzón, natural de Granada que se casó con:
- Josefa Giménez Velázquez de Castro, que también residía en Granada. Tuvieron varios hijos entre ellos a Dolores que sería con el tiempo mi abuela Lola.
María Manín Martinón, con algunos de sus hijos.
     Por la parte materna nuestros bisabuelos eran:
- Jerónimo Samper Jiménez, al parecer natural de la localidad de Adra, (Almería), aunque en la familia se comentaba que era de Laujar. Se casó con:
- Rosa Gutiérrez Hueso, de la misma localidad. Juntos tuvieron varios hijos.

- Juan Giménez Maldonado, residente en Sevilla, que se casó con:
- Ana Garrido García, también de Sevilla. 

     Por tanto, nuestros dieciséis apellidos, que yo me sabía de corrido desde pequeño, son:
     Perals, Samper, Fernández, Giménez, Manín, Gutiérrez, Giménez, Garrido, Garrigot, Jiménez, Garzón, Maldonado, Martinón, Hueso, Velázquez de Castro, García.

Fotos: Archivo Fotográfico Carlos Perals.
Texto: Javier Perals.

sábado, 21 de febrero de 2026

EL PRIMO GILBERT

 EL PRIMO GILBERT (Continuación de El Tatarabuelo José)

     Argelia fue colonia francesa desde 1830 a 1862, cuando se consigue la independencia. Aunque las luchas, guerra de guerrillas y atentados comenzaron en 1954 con el FLN (Frente de Liberación Nacional).


     Muchos de los españoles y de los franceses residentes en Argelia, muchos habían nacido allí, iniciaron el éxodo de aquellas tierras a partir de los atentados de 1954. Con la declaración de independencia en 1962 la salida fue masiva, y la mayor parte de la familia Perals emigró con dos destinos principales: Francia y España.


     De esta forma se dividía la familia Perals en dos ramas, los que habían optado por la nacionalidad francesa pues habían nacido en Argelia, y que se establecieron la mayor parte en departamentos del sur de Francia; y los que decidieron conservar la nacionalidad española, que emigraron principalmente a Cataluña y Andalucía.

     El último miembro de la familia Perals que abandonó Argelia, del que yo tenga noticia, era el primo Gilbert, (al parecer era primo de mi padre), ya en 1964, coincidiendo con mi primer viaje a Almería, donde fui a conocer el mar, con diez años.
     Una de las cosas que me llamó la atención del primo Gilbert, era un hombre alto, fuerte y corpulento, al verle en bañador en la playa, eran unas pequeñas cicatrices que cada diez u once centímetros tenía a lo largo de la pierna, parte del lateral del cuerpo y el brazo izquierdo, en total 11 o 12. Cuando me atreví a preguntarle nos contó, a mi primo Guillermo y a mí, que estando en la guerra, tumbado con su ametralladora, recibió una ráfaga lateral con numerosos impactos que afortunadamente no afectaron a órganos vitales.


     Guillermo y yo estábamos ya en los diez años y Gilbert nos propuso que nos sentáramos cada uno en una de sus manos, flexionó los brazos, nos levantó en vilo, dio varios pasos en la playa para meterse en el agua hasta las rodillas, y estirando sus dos brazos a la vez nos lanzó al mar como si saltáramos desde un trampolín. Nos pareció divertidísimo.


     Después de ese verano no le volví a ver nunca más.

Fotos: Sacadas de varios blog y páginas web, excepto la última que se la dio el primo Gilbert a mi padre como recuerdo en julio de 1965.
Texto: Javier Perals.

domingo, 15 de febrero de 2026

EL TATARABUELO JOSÉ.

 EL TATARABUELO JOSÉ.

     Conozco pocos datos de mi primer ascendente conocido: mi tatarabuelo José.


     Por mi padre sé que fue nombrado cónsul de España en Argelia, cuando ya era colonia francesa. Francia colonizó Argelia en 1830. Sé los nombres de los cónsules de España en Argelia hasta 1833, pero desde esta fecha hay un vacío de 100 años.

     Se embarca en Alicante con rumbo a Orán, o tal vez a Argel, con su mujer y sus cinco hijos, todos menores de edad, entre 1833 y 1850. Entre sus hijos hay niños y niñas.

   Al llegar a Argelia tienen que hacer una declaración ante las autoridades portuarias pues uno de sus hijos ha desaparecido durante el viaje, seguramente cayó al agua sin que nadie lo advirtiera.

     Aunque hay un consulado en Argel, en la costa y en el centro del país; y otro en Orán, también en la costa pero al oeste; se establecen en la tercera ciudad más importante de Argelia: Constantina, situada al este y un poco hacia el interior. Aquí nacerán mi abuelo Pedro y sus hermanos.


     Desconozco los nombres de sus hijos, los que llevó de España, el que desapareció, y los que nacieron allí, pues en unas fotos llegan a aparecer seis o siete hermanos. Mi padre creía que el desaparecido era José, el mayor, pero José era el nombre de su abuelo (mi bisabuelo), ¿acaso de los hijos que tuvo ya en Argelia uno recibió el nombre de José?

     Desconozco también el nombre de su mujer, mi tatarabuela, pero su primer apellido era "Garrigot", terminado en "t", apellido de origen francés ya que el apellido español, procedente de Cataluña, es Garrigós o Garriga. ¿Influyó de alguna manera este origen francés del apellido, y tal vez de mi tatarabuela, para que el cónsul José Perals, eligiera destino en Argelia, entonces colonia francesa?


     Muchas preguntas y pocas respuestas, por falta de escritos, de testigos presenciales, de datos históricos, ..., pero no pierdo la esperanza de encontrar un día un listado de los cónsules españoles en Argelia y conocer así más datos de mi tatarabuelo.

La primera foto: Archivo fotográfico de Carlos Perals.
Texto: Javier Perals.

viernes, 13 de febrero de 2026

PRESENTACIÓN

 PRESENTACIÓN

     El blog de la familia Perals se abre para poder intercambiar información y fotografías entre los miembros de la familia, desde nuestros antecesores más remotos hasta la actualidad.


   Las fotos antiguas, en negativo o en papel, cada vez son más difícil de conservar y también de visualizar, por lo que este blog se puede convertir en un gran álbum de fotos familiar.

     Se pueden publicar historias que atañen a la familia, o mejor dicho, a las familias, ya que no es exclusivo del apellido Perals y está abierto también a todas las intersecciones familiares propias de la vida.


     Espero que tenga una buena acogida y que nos resulte útil.

Fotos: Archivo fotográfico Carlos Perals Fernández.

Texto: Javier Perals.

LA CENTRAL ELÉCTRICA DE SANTA FE.

 UNA EXCURSIÓN. LA CENTRAL ELÉCTRICA DE SANTA FE. PUBLICACIÓN: DIARIO DE LA MAÑANA. (Almería) CIENCIA Nº 4.911 Mayo 1920 Una excursión.   Po...